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En Huacho tenemos patrón, pero parece que se nos olvidó

Hoy es 24 de agosto. Si usted es huachano, probablemente sabe qué significa esta fecha. Y si no lo sabe, tranquilo, tampoco es que últimamente se haya hecho demasiado para que se entere.

Martin NuñezMartin Nuñez
24 de agosto de 20267 min lectura
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En Huacho tenemos patrón, pero parece que se nos olvidó

Hoy celebramos a San Bartolomé Apóstol, Patrón de Huacho. Sí, tenemos patrón. Y no uno recién adquirido, sino uno que lleva más de cuatro siglos ligado a nuestra ciudad. En 1571, nuestro pueblo quedó vinculado al nombre de San Bartolomé de Huacho.

Y aquí viene la parte incómoda: San Bartolomé se nos está olvidando.

No porque no exista una hermandad que trabaje por él. No porque no haya devotos. No porque la Iglesia no haga nada. Todo lo contrario. Hay personas que año tras año siguen organizando, cargando, rezando, convocando y sosteniendo una tradición que tranquilamente pudo haberse perdido hace mucho tiempo. La Hermandad de San Bartolomé merece reconocimiento precisamente por eso: porque cuando muchos dejaron de mirar hacia agosto, ellos siguieron mirando hacia su patrón.

El problema es que una hermandad no puede hacer sola el trabajo que corresponde a toda una ciudad. Y ahí tenemos otro pequeño detalle: La fiesta patronal de Huacho debería ser mucho más grande de lo que es.

No necesariamente más grande en escenarios, orquestas o cajas de cerveza. No confundamos cultura con poner un estrado y conectar un par de parlantes. Hablamos de algo bastante más complicado: hacer que los huachanos sepan por qué San Bartolomé es nuestro patrón.

Porque seamos honestos. Si mañana salimos a preguntarle a un grupo de jóvenes qué se celebra el 24 de agosto, probablemente algunos responderán “San Bartolomé”, otros dirán que no saben y alguno, con suerte, preguntará si eso es feriado.

Y no es necesariamente culpa de ellos.

¿Dónde les contamos la historia?

¿Dónde está la campaña que les explique por qué esta fecha importa?

¿Dónde están los colegios hablando de San Bartolomé?

¿Dónde están los contenidos que expliquen la relación entre San Bartolomé y el origen de Huacho?

¿Dónde están las exposiciones, los documentales, las fotografías antiguas, los testimonios de nuestros abuelos, las historias de la devoción?

Porque una tradición no desaparece solamente cuando dejamos de celebrarla, también desaparece cuando dejamos de contarla.

Y aquí tenemos que hablar de la Municipalidad.

Sí, la Municipalidad hace actividades. Nadie está diciendo que no. Pero muchas veces la celebración termina en el clásico paquete institucional: izamiento, ceremonia, autoridades sentadas, fotografía, publicación en Facebook y listo.

Cumplimos, marcamos el check y listos para la siguiente actividad.

Pero una tradición no se revaloriza con un saludo a la bandera. Y mucho menos si después nadie se entera de que existió.

Una cosa es organizar una actividad y otra muy distinta es conseguir que la población participe. Si la comunicación llega únicamente a quienes ya están involucrados, entonces no estamos recuperando una tradición: estamos hablando con los mismos de siempre.

Y justamente ahí la Municipalidad tiene una responsabilidad enorme. Tiene los canales, tiene la capacidad de convocatoria y tiene la posibilidad de convertir el 24 de agosto en algo mucho más importante dentro del calendario cultural de Huacho.

¿Por qué no hacer de agosto un verdadero mes de nuestra identidad?

¿Por qué no llevar la historia de San Bartolomé a los colegios?

¿Por qué no hacer una exposición histórica?

¿Por qué no recuperar fotografías antiguas?

¿Por qué no entrevistar a los devotos más antiguos?

¿Por qué no producir un documental?

¿Por qué no hacer una campaña que explique, en sencillo, qué pasó aquel 24 de agosto de 1571?

No estamos pidiendo que inventen una tradición, al contrario, la tradición ya existe. Lo que falta es ponerla en valor. Y hay algo todavía más evidente: hasta la propia imagen de nuestro patrón necesita que nos acordemos de ella.

La imagen de San Bartolomé merece una intervención de restauración que permita recuperar, respetando su valor histórico y religioso, la hermosura que tuvo originalmente. Y esto no debería verse como un gasto más, sino como parte de la conservación de nuestro patrimonio.

Porque es bastante curioso hablar de “identidad huachana” mientras dejamos que aquello que representa parte de esa identidad se deteriore.

Si queremos conservar la memoria, habrá que conservar también lo que podemos tocar, ver y transmitir. Y aquí tampoco podemos dejar fuera a la Iglesia.

Es bonito que la Parroquia Catedral San Bartolomé esté realizando actividades alrededor de esta fecha y que incluso la asuma como parte de su aniversario parroquial. Eso suma. Y mucho.

Pero ahora hay que hacer algo que parece sencillo y a veces resulta bastante complicado: sumar a todos.

A las hermandades, a los grupos parroquiales, a los movimientos, a los jóvenes, a los colegios, a las familias, a toda la feligresía.

Porque San Bartolomé no debería ser patrimonio exclusivo de una hermandad ni una celebración que ocurre dentro de las paredes de una parroquia: es el Patrón de Huacho.

Y si es el patrón de todos, la responsabilidad también debería ser de todos.

Aquí incluso podríamos aprender algo de nosotros mismos. Somos capaces de organizarnos durante semanas para una procesión, para una actividad social o para cualquier evento que nos entusiasme. Somos capaces de mover gente cuando realmente queremos.

Entonces quizá el problema no sea que Huacho no tenga identidad. Quizá el problema es que no estamos haciendo suficiente ruido para recordarla.

Y hablando de ruido, no, tampoco estamos diciendo que la solución sea contratar una orquesta.

Porque parece que cuando alguien habla de recuperar una fiesta, inmediatamente pensamos en escenario, luces, cerveza y alguien cantando hasta las dos de la mañana.

No.

No necesitamos otra borrachera con identidad huachana de fondo.

Necesitamos cultura, historia y memoria.

Necesitamos que nuestros niños sepan quién fue San Bartolomé.

Necesitamos que nuestros jóvenes entiendan por qué su ciudad lleva siglos vinculada a este nombre.

Necesitamos que una procesión vuelva a ser también un acto de identidad, no solamente una actividad religiosa para quienes ya son creyentes.

Y hablando de fechas, aquí hay otra cosa que deberíamos conversar.

En noviembre celebramos el aniversario de Huacho -su elevación a ciudad- y está perfecto. Nadie está diciendo que dejemos de celebrarlo. Pero Huacho no comenzó siendo ciudad, antes hubo un pueblo y ese pueblo quedó ligado al nombre de San Bartolomé: 24 de agosto de 1571.

Por eso agosto y noviembre no tienen por qué pelearse. Uno puede recordarnos nuestras raíces y el otro nuestra consolidación como ciudad.

Pero sería absurdo que una ciudad celebre con entusiasmo la fecha en que fue reconocida como ciudad y deje prácticamente en segundo plano una fecha mucho más antigua relacionada con el origen de su propio nombre.

No estamos diciendo que el 24 de agosto deba reemplazar oficialmente al aniversario de noviembre. Estamos diciendo algo mucho más sencillo: que Huacho debería acordarse de que también tiene una historia que contar en agosto.

Y quizá ese sea el verdadero problema.

No nos falta historia.

Nos sobra.

No nos faltan tradiciones.

Todavía quedan.

No nos falta gente que quiera mantenerlas.

La Hermandad está ahí. La Parroquia está ahí. Los devotos están ahí.

Lo que falta es que el resto de Huacho se entere.

Y que quienes tienen la capacidad institucional para hacer que esa historia llegue a más personas entiendan que la cultura no consiste solamente en organizar una ceremonia y tomarse una foto.

La cultura también es recuperar, investigar, restaurar, enseñar, difundir, transmitir.

Es conseguir que una generación reciba algo de la anterior y decida entregárselo a la siguiente.

San Bartolomé lleva más de cuatro siglos acompañando a Huacho. Ha visto crecer la ciudad, cambiar sus calles, desaparecer costumbres y aparecer nuevas generaciones.

Y sigue aquí.

La pregunta es si nosotros vamos a seguir estando para recordarlo. Porque quizá San Bartolomé no sea el patrón olvidado de Huacho.

Quizá Huacho sea la ciudad que se está olvidando de su patrón.

Y hoy, 24 de agosto, sería un buen día para empezar a acordarnos.

¡Viva San Bartolomé!

¡Y viva Huacho, carajo!