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A Tus Pies Humilde: 10 años y un nuevo camino

Desde aquel lejano 2016, hemos pasado por muchas evoluciones. Hoy, la evangelización requiere adentrarnos al continente digital y dejar huella.

Martin NuñezMartin Nuñez
26 de marzo de 20263 min lectura
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A Tus Pies Humilde: 10 años y un nuevo camino

Es un año especial para nosotros, pues cumplimos 10 años de labor, de servicio y fe. Increíble pensar en todas las cosas vividas, todo lo evolucionado. Iniciamos como quizá muchos portales religiosos, dando seguimiento a festividades religiosas del ámbito local, procesiones cercanas a nuestras casas, pero el corazón pedía más, la fe nos pide más. Celular en mano, fotos, videos y a Facebook.

La primera gran evolución llega alrededor del 2018, cuando las redes sociales reventaron con la llegada de las transmisiones en vivo; era jugar a la TV desde nuestros celulares, desde nuestras procesiones. La consigna, como al inicio, difundir lo que creemos, o al menos acercarlo al mundo.

Y entonces llegó un tiempo que nos marcó para siempre.

La pandemia nos obligó a detenernos… pero también nos empujó a ir más lejos. Cuando las puertas de los templos se cerraron, entendimos que la fe no podía quedarse encerrada. Fue ahí donde dimos uno de los pasos más importantes de nuestra historia: ayudar a que la Santa Misa llegue a cada hogar.

Con lo que teníamos, y con mucho más de lo que creíamos posible, montamos una producción que creció día a día. Ya no era solo un celular: era compromiso, era entrega, era saber que al otro lado de la pantalla había familias enteras esperando ese momento de encuentro con Dios.

Nuestra casa, la Parroquia La Santa Cruz, nos abrió sus puertas y su confianza. Desde ahí, durante dos años ininterrumpidos, transmitimos diariamente. Dos años de constancia silenciosa, de aprendizaje, de errores corregidos sobre la marcha, pero sobre todo, de servicio. Porque cada transmisión era una misión.

Pero la fe que transmitíamos también pedía ser vivida con las manos.

Así nació nuestra incursión en los servicios religiosos: alfombras, homenajes, toldos y todo aquello que nos permitiera plasmar en el suelo lo que tantas veces conversábamos entre nosotros, lo que imaginábamos, lo que soñábamos. Pasamos de capturar la fe… a construirla, a representarla, a dejarla visible en cada detalle.

Era nuestra manera de decir que la fe también se crea, se diseña, se ofrece.

Y hoy, todo ese camino nos trae hasta aquí.

El salto a la web no es solo un cambio de formato, es un paso de madurez. Es construir un refugio. Un lugar donde documentar nuestro camino, donde preservar lo vivido y donde todo aquello que viviremos no se pierda en la inmediatez de las redes.

Un espacio donde la memoria tenga hogar.
Donde la fe no sea efímera, sino permanente.
Donde cada historia, cada transmisión, cada creación, encuentre su lugar.

Esta web es eso: nuestra historia, nuestro presente y, sobre todo, nuestra forma de seguir sirviendo.

Gracias por acompañarnos estos 10 años. Gracias por ser parte, de una u otra forma, de este caminar.

Esto no termina aquí. Apenas comienza una nueva etapa.

Bienvenidos.